Te has comprado un potenciómetro de última generación. Has sufrido en el rodillo haciendo el (👉 Test de 20 minutos) y tu ciclocomputador te ha calculado mágicamente tus zonas de entrenamiento. Te sientes como un auténtico profesional analizando tus gráficas de Strava.
Pero hay una realidad incómoda que debes aceptar: todos esos números que ves en tu pantalla son estimaciones matemáticas. El algoritmo de tu Garmin o Wahoo asume que tu cuerpo funciona igual que el de la media de la población.
Si de verdad quieres dejar de adivinar, optimizar tu poco tiempo libre y, lo más importante, asegurarte de que tu corazón está preparado para soportar el castigo de un puerto de montaña a 180 pulsaciones, tienes que pisar un laboratorio. Vamos a destripar qué ocurre realmente en una prueba de esfuerzo deportiva, qué tipo elegir y cómo traducir ese papel lleno de jerga médica a vatios reales en tus pedales.
favorite La barrera de la salud vs. La barrera del rendimiento
Antes de hablar de ácido láctico y zonas, hay que dejar clara la regla número uno del deporte amateur: el motor debe ser seguro antes de hacerlo rápido.
A partir de los 35 años, o si llevas mucho tiempo sin hacer deporte intenso, la prueba de esfuerzo deja de ser una herramienta de rendimiento para convertirse en un seguro de vida.
Una prueba de esfuerzo básica te conecta a un electrocardiógrafo de 12 derivaciones mientras pedaleas. Un cardiólogo deportivo observará en directo cómo se comporta la electricidad de tu corazón bajo estrés extremo, descartando arritmias ocultas, isquemias o bloqueos que jamás darían la cara estando sentado en el sofá. Si tu único objetivo es saber si puedes hacer marchas cicloturistas sin riesgo, esta prueba básica (y un ecocardiograma) es todo lo que necesitas.
Pero si has llegado hasta aquí, sabemos que tú quieres números para ir más rápido.
air Ergoespirometría (Prueba con Gases): La radiografía de tu respiración
Esta es la prueba reina para el ciclista aficionado que busca mejorar. Te subirán a un cicloergómetro (una bicicleta estática médica) o te dejarán llevar tu propia bicicleta para ponerla en un rodillo calibrado. Te pondrán una máscara hermética que cubre tu boca y nariz, y empezarás a pedalear incrementando la dureza cada minuto.
¿Qué mide exactamente la máscara?
La máquina analiza molécula a molécula el aire que inspiras (O2) y el aire que espiras (CO2). Al cruzar estos datos con tus vatios y tu pulso, el médico deportivo obtiene una radiografía absoluta de tu metabolismo:
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Tu VO2 Max Real: Adiós a las estimaciones del GPS. Sabrás exactamente tu cilindrada máxima al mililitro.
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Tus Umbrales Ventilatorios (VT1 y VT2): La máquina detecta el segundo exacto en el que tu respiración cambia al pasar de quemar grasa a quemar carbohidratos (VT1), y el punto exacto donde tu cuerpo colapsa por no poder expulsar el CO2 (VT2, que equivale a tu FTP real).
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Tus zonas de quema de grasa (FatMax): Sabrás exactamente a cuántos vatios y pulsaciones tu cuerpo quema más gramos de grasa por minuto. Vital para planificar la nutrición en marchas de gran fondo.
water_drop Prueba de Lactato: El estándar de los profesionales
Si la prueba de gases mide lo que entra y sale de tus pulmones, la prueba de lactato mide lo que se está acumulando dentro de tu sangre y tus músculos.
El protocolo es similar (pedalear cada vez más duro), pero sin máscara. En su lugar, al final de cada escalón de intensidad, el médico te dará un pequeño pinchazo en el lóbulo de la oreja o en el dedo para extraer una gota de sangre y medir tu concentración de ácido láctico en tiempo real.
¿Por qué lo hacen los pros? Porque el lactato no miente. Cuando la concentración en sangre sube de 2 mmol/L, el médico marca tu Primer Umbral (LT1). Cuando la curva se dispara exponencialmente por encima de 4 mmol/L, marca tu Segundo Umbral (LT2 o Umbral Anaeróbico).
Esta curva de lactato es la métrica más precisa del mundo para prescribir tus (👉 Zonas de Entrenamiento exactas). De hecho, Pogačar o Vingegaard rara vez hacen pruebas de gases hoy en día; se pasan el año midiéndose el lactato en plena carretera.
Nota: Lo ideal y más completo es encontrar una clínica que haga una prueba combinada (Gases + Lactato al mismo tiempo), aunque suele ser la opción más cara.
¿En qué momento del año deberías hacerla?
No te hagas la prueba de esfuerzo a mitad de temporada (en junio) cuando ya estás volando. El momento perfecto es al inicio de tu fase de construcción (febrero/marzo).
Si te la haces en este momento, tendrás tus zonas matemáticas 100% actualizadas para afrontar los meses de entrenamientos más duros (las series de 👉 Sweet Spot y VO2 Max). Hacerla en noviembre, cuando vienes de estar un mes parado en el sofá, tampoco es útil porque los resultados serán tan bajos que las zonas quedarán desfasadas en cuanto lleves tres semanas entrenando en serio.
smartphone El Menú Práctico: Cómo traducir el informe médico a tu GPS
Sales de la clínica con un informe de 10 páginas lleno de gráficas incomprensibles. ¿Qué haces con esto? Saca tu Garmin o Wahoo, entra en la configuración de "Zonas de Frecuencia Cardíaca y Potencia", y haz estos ajustes manuales:
1. Configura el Límite de tu Zona 2 (El Motor Diésel)
Busca en el informe el valor VT1 (Umbral Ventilatorio 1) o LT1 (Umbral Láctico 1). El médico te indicará a cuántos vatios y pulsaciones ocurrió este punto.
Tu acción: Pon ese valor exacto como el techo (límite superior) de tu Zona 2. Todo lo que esté por debajo de ese número es tu entrenamiento aeróbico de base.
2. Configura tu FTP (El Límite Rojo)
Busca en el informe el valor VT2 (Umbral Ventilatorio 2) o LT2 (Umbral Láctico 2 / Umbral Anaeróbico).
Tu acción: Este número es tu FTP real. Introdúcelo como la base para el cálculo de tu Zona 4. Ya no necesitas multiplicar nada por 0.95 ni hacer adivinanzas.
3. Ajusta tu Frecuencia Cardíaca Máxima
Olvídate de la fórmula "220 menos tu edad". El pulso máximo real que hayas alcanzado en el último minuto de agonía de la prueba médica es tu 100% absoluto.
Tu acción: Introdúcelo en el GPS para que los algoritmos de recuperación funcionen correctamente.
Invertir 100€ o 150€ al año en una prueba médica de esfuerzo te dará más velocidad, seguridad y confianza que comprarte un manillar de carbono que cuesta el triple. Conocer la fisiología exacta de tu cuerpo es el paso definitivo para dejar de salir a rodar y empezar, verdaderamente, a entrenar.
Aviso de Responsabilidad: Las tablas, zonas y rutinas de entrenamiento descritas en este artículo tienen un propósito informativo. El ciclismo de alta intensidad conlleva riesgos físicos. Te recomiendo encarecidamente realizarte una prueba médica de esfuerzo y consultar con un entrenador certificado antes de comenzar cualquier plan de entrenamiento exigente. La aplicación de estos ejercicios se realiza bajo tu propia responsabilidad.